martes, marzo 11, 2008

Isla de bobos, indaga sobre el peso de las ideas


La escritora Ana García Bergua se pregunta si entregar la vida en pos de un ideal es una decisión acertada, en una novela que se presenta este jueves 13 en el Cecut

Por Víctor Magdaleno

magdaleno23@hotmail.com

Isla de bobos es el título de la novela más reciente de Ana García Bergua y se presenta este jueves 13 de marzo en el Centro Cultural Tijuana como parte del programa En marzo la fiesta es de las mujeres, con que el Cecut se sumó a los festejos por el Día Internacional de la Mujer, celebrado el sábado pasado.

García Bergua parte de un hecho histórico: el envío en 1908 de un grupo de soldados mexicanos a la remota isla de Clipperton, en el Pacífico mexicano, distante más de1,000 kilómetros de la costa, con la misión de defender la soberanía nacional. El lugar, bautizado originalmente como la Isla de la Pasión, por el descubridor español Fernando de Magallanes, formaba parte del territorio mexicano desde tiempos de la Colonia, pero era ambicionada por países extranjeros, dada su posición estratégica en medio del océano que la hacía muy atractiva como punto de atraque y reabastecimiento de embarcaciones.

Advertido sobre el peligro, real o supuesto, de que Clipperton, llamada así porque fue refugio de un pirata holandés en el sigo XVII, Porfirio Díaz destinó a un grupo de soldados bajo el mando del capitán Ramón Arnaud, quien estaba recién casado y viajó con su joven esposa, al igual que lo hicieron varios de los soldados. En total poco más de una treintena de mexicanos, entre soldados y familiares se desplazó al inhóspito lugar. Al principio de la misión, cada determinado tiempo un barco zarpaba desde Acapulco para llevar alimento y provisiones al grupo que se proponía defender la soberanía nacional en aquel jirón de tierra.

Ignorante de que le quedaban sólo dos años más en el gobierno, Arnaud y sus hombres marcharon jubilosos a defender la soberanía nacional en aquella remota isla, pero al cabo de los meses se percataron que su situación era por demás desesperada. La revolución maderista estalló el 20 de noviembre de 1910, Díaz renunció en mayo de 1911 y el grupo de militares y sus familias quedaron en el olvido en aquel islote azotado por los huracanes y con casi nulas posibilidades de sobrevivir.

En el México revolucionario de 1913, el caos reinante en el ejército a raíz de las luchas entre el gobierno de Victoriano Huerta y el Ejército constitucionalista provocó que no llegaran más bastimentos a Clipperton. Olvidados por el gobierno mexicano, el piequete de soldados mexicanos y sus familias sobrevivían con sus reservas a la espera del barco que cada cuatro meses les traía víveres y noticias de tierra firme. En junio de 1914, un vapor norteamericano llegó a rescatar a los trabajadores de la compañía, y sus tripulantes ofrecieron al capitán y a su familia llevarlos a los Estados Unidos para que desde ahí viajaran a México. Pero el capitán Arnaud se negó a recibir esta ayuda, aduciendo que él debía defender la soberanía nacional que se le había encomendado, y que sería una indignidad aceptar la ayuda del gobierno extranjero invasor.

Fue así como se quedaron en Clipperton el capitán con sus soldados, mujeres y niños, a la espera de ser rescatados por el gobierno mexicano, el cual nunca envió un barco a buscarlos.

Isla de bobos es una novela centrada en este hecho que ha sido retratado por la historia como heroico y novelado desde diferentes puntos de vista. A partir de una recreación ficticia, si bien basada en documentación histórica, Isla de bobos explora el carácter del heroísmo y el patriotismo más allá de su brillo formal, buscando en las raíces de los personajes y en las consecuencias trágicas que este caso llegó a tener para los soldados y las mujeres, las pulsiones que animan la conducta humana, el sentido de la idea de patria y del sacrificio heroico con una visión actual.

La novela de García Bergua comienza en 1917, cuando otro barco norteamericano rescata a las mujeres y los niños de la isla, tras haber ocurrido la muerte del capitán y los soldados, así como los abusos del último soldado que sobrevivió, y va narrando la vida posterior de la viuda, sus enfermedades, su lucha por conseguir que el gobierno de Venustiano Carranza reconociera el heroísmo de su esposo y le asignara a ella una pensión para sobrevivir en los difíciles años de la segunda década del siglo.

Esta trama se trenza con una recreación ficticia de la vida de un soldado que, de ser un personaje más bien gris en el Ejército porfirista, pasa a ser enviado, como castigo a faltas leves, a aquella isla prácticamente desierta —excepto por los pájaros bobos y los cangrejos que hasta la fecha la habitan— y termina, literalmente, dando la vida por una patria que ya no existe y por aquel Ejército que siempre lo rechazó.