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martes, enero 22, 2008

Mayo da a prensas su primera novela

Marco Antonio Mayo Barrón es abogado y un experimentado notario público, cuya trayectoria lo ha acreditado en Tijuana, donde reside desde hace muchísimas décadas, pero su interior hierve de ideas y no forzosamente relacionadas con su profesión, sino de naturaleza literaria. Según consignan sus amigos, desde joven tuvo inquietudes artísticas, pero no ha sido hasta fecha reciente que se decidió a dar a las prensas su primera novela, pero tiene varias más en puerta, entre ellas una de vaqueros.

Mayo Barrón escribió Una aventura en Turquía auxiliado de la estructura de la novela policíaca clásica y colocó a sus protagonistas, una pareja de esposos que quienes conocen al autor en su vida privada no dudan en identificar con el propio Mayo y su esposa, que es blanco de una persecución internacional teniendo como marco la guerra de Irak y la cruzada contra el terrorismo.

“La pareja pasea en Turquía cuando se ve sorpresivamente envuelta en una intriga internacional que involucra varios países: Estados Unidos e Irak son los principales contendientes en esta grave crisis donde Mark y Rose, sin proponérselo, tendrán la decisiva tarea de hacer frente a peligrosos espías, militares de alto rango y asesinos a sueldo para resolver definitivamente la situación y salvar sus vidas. Todo ello con el exótico trasfondo de Estambul”.

Publicada por la editorial argentina Arte y Parte, Una aventura en Turquí se presentó la semana pasada en el Cecut con la presencia de Marco Antonio Mayoy los comentarios de sus amigos Virgilio Muñoz y Diego Moreno, quienes encomiaron su decisión de dar a conocer al fin su novela. (VM)

La magnitud del cambio

En el número de su trigésimo aniversario, la revista Nexos publica una serie de datos útiles para calcular lo mucho que ha cambiado México en tres décadas

Por Víctor Magdaleno

magdaleno23@hotmail.com

La realidad mexicana es tan poliédrica, por no decir contradictoria, que ofrece una imagen determinada si se le examina con una óptica o desde un ángulo particular, y otra muy distinta si se atiende otro aspecto de esa misma realidad. México, por ejemplo, es un país que ha prohijado a una elite en la que figura el hombre más rico del mundo y al mismo tiempo es una nación de 45 millones de habitantes que viven en la pobreza.

Del mismo modo, el país muestra rasgos que confirman lo mucho que ha cambiado en las últimas décadas, al lado de otros que corroboraran que sigue siendo el mismo de siempre. Por recurrir a un ejemplo que la entrada de plena vigencia del Tratado de Libre Comercio este año ha actualizado: el agro mexicano es, simultáneamente, “un campo ganador”, como dice el slogan publicitario que pocos creen, y un campo devastado por la miseria y el atraso. En efecto, una parte —muy pequeña por cierto— de los agricultores mexicanos han resultado favorecidos con el TLC y otros muchísimos más se han rezagado.

El país, pues, ha sufrido cambios espectaculares pero al mismo tiempo arrastra grandes zonas de atraso y marginación. Y si se atendiera únicamente a los aspectos modernizadores del desarrollo se tiene una imagen de país emergente, pero si se presta atención a los rezagos y el atraso, México es el país con sus problemas de siempre: pobreza en el campo, migración de multitudes a las grandes ciudades y el extranjero (léase Estados Unidos), hacinamiento urbano y demás.

¿El país ha cambiado en las últimas tres décadas? Sí, indudablemente, aunque subsistan áreas que aparentemente desmientan esa afirmación o muchas veces esas transformaciones se noten poco en medio de la devastación y el retroceso que muestran varias áreas de la vida nacional. En tales circunstancias, resulta de enorme utilidad la serie de datos que la revista Nexos ofrece en su número de este enero. Con motivo de su 30 aniversario, según explica su director José Woldenberg (sí, el ex consejero presidente del Instituto Federal Electoral), la publicación solicitó a especialistas en diversos campos de estudio una visión de las transformaciones que ha vivido el país en las últimas tres décadas y da a conocer esos datos en una serie de artículos reunidos en su número 361. Los datos son a tal punto valiosos que permiten calcular “la magnitud del cambio” experimentado por el país.

En 1977 los mexicanos sumábamos un total de 62.3 y 30 años después somos 105.8, pese a que se ha abatido más a la mitad el número de nacimientos y el promedio de hijos. “En aquel año había 37.6 nacimientos por cada mil habitantes mientras ahora sólo suceden 18.6. En 1977 las mujeres tenían en promedio 5.4 hijos y hoy 2.1”. Al mismo tiempo, la esperanza de vida de los mexicanos se elevó de 65.5 años a 75 (ese incremento, entre otras cosas, mantiene en crisis los sistemas públicos de pensiones).

Pero si los datos demográficos hablan de un cambio sustancial, las cifras de la migración de los mexicanos al exterior resultan apabullantes al multiplicarse por diez: “el número de mexicanos residentes en Estados Unidos pasó de 1.8 millones a 11.8, según datos aportados por Rodolfo Tuirán y Woldenberg comenta: “En suma, la población crece a tasas menores, vive más, y expulsamos a un buen porcentaje de nuestros conciudadanos”.

Los datos ambientales ilustran muy bien el contradictorio proceso de transformaciones que ha experimentado el país. “En 1977 México contaba con 47 áreas naturales protegidas y hoy existen 161. No obstante, en los años setenta el país tenía 6 millones de hectáreas de selva tropical húmeda y en el 2005 sólo quedaba una”, es decir, en el curso de los últimos 30 años se han perdido cinco quintas partes de las selvas mexicanas. Otros datos comprueban la magnitud del desastre: “En 1970 cada habitante tenía 11 metros cúbicos de disponibilidad de agua, mientras en 2005 esa cantidad se había reducido hasta 4.5. En contrapartida, en 1980 teníamos 5.5 millones de vehículos y 26 años después 24.5 (datos de Julia Carabias)”. La interpretación de Woldenberg es que hoy “tenemos una mayor conciencia de los daños a nuestros recursos naturales, sin embargo, no hemos revertido su deterioro”.

Los datos de la política no dejan lugar a dudas de lo mucho que ha cambiado el país en tres décadas: “En las elecciones presidenciales de 1976 el candidato José López Portillo obtuvo el 100% de los votos. En 2006 Felipe Calderón alcanzó sólo el 36%. En 1976 había 4 municipios gobernados por partidos distintos al PRI, en 2007 la cifra era de 1,795. En 1976 todos los Congresos locales tenían una mayoría calificada, en el 2007 sólo uno. (Ricardo Becerra). No cabe duda: La pluralidad inundó el mundo de la representación política”, comenta Woldenberg.

Otros datos que ilustran la magnitud del cambio: “En 1978 había 18.5 millones de alumnos en el sistema escolar, hoy están inscritos 32 millones. En 1978 el 73% se encontraba inscrito en primaria, ahora el porcentaje es de 47%. En aquel año había 680 mil estudiantes en licenciatura, ahora son 2.5 millones. En 1978 sólo el 28% eran mujeres mientras hoy son el 50%. Antes sólo el 12% de la matrícula en licenciatura era atendida por instituciones privadas, hoy el porcentaje asciende a 30 (Olac Fuentes Molinar). La cobertura creció en todos los niveles, pero la escuela privada en el nivel superior lo hizo de manera espectacular”.

Más indicadores: “En 1978 existían en México 200 computadoras y/o minicomputadoras. En 2007 la cifra alcanzaba los 15 millones. En 1978 no había un solo cajero automático, en el 2007 había 10 mil. En 1978 se utilizaban 200 mil tarjetas electrónicas de crédito, el año pasado llegamos a los 21 millones (Víctor Manuel Guerra). El salto tecnológico en la vida diaria está a la vista y es quizá una de las transformaciones más relevantes por su magnitud y extensión”.

Como se puede observar a partir de los datos aquí citados (Nexos ofrece muchísimos más), el país sí que ha sufrido transformaciones en casi todos los renglones de la vida pública y privada, pero al mismo tiempo arrastra problemas muy añejos que no han hecho otra cosa que recrudecerse, dando la impresión de que el país vive los problemas de siempre, claro en una versión aumentada.

martes, enero 15, 2008

Examina Duverger el primer mestizaje

De suma importancia es conocer el pasa-do que nos otorgó identidad gracias a las aportaciones e influencias de diversas culturas prehispánicas asentadas en la América media, y que en el volumen de Christian Duverger titulado El primer mestizaje, el autor hace una profunda investigación sobre los pueblos que nos dieron origen, historia e identidad.

La obra también arroja luz sobre el pensamiento mesoamericano y aporta una nueva visión de nuestro pasado: es la relación de una Mesoamérica pluriétnica donde convergieron distintas culturas que compartieron una misma cosmovisión.

Duverger intenta dar respuesta a las incógnitas sobre historia prehispánica. ¿Por qué surgen los olmecas y desaparecen siete siglos después?, ¿por qué los mayas, cuando están en la cúspide de su poder abandonan las ciudades?, ¿por qué las civilizaciones de alto desarrollo como Teotihuacan, Monte Albán, Izapa, Tres Zapotes y Tula se petrifican en un momento clave de su desarrollo?

Los primeros cazadores-recolectores, el multicitado sacrificio humano, el politeísmo, la Conquista, el simbolismo del Templo Mayor, los manuscritos pictográficos y el arte cristiano indígena son algunos de los numerosos temas sobre los que profundiza Duverger en este volumen editado por Taurus

martes, enero 08, 2008

Se cumplió el centenario de Simone de Beauvoir

* La filósofa y feminista francesa, autora de El segundo sexo, nació el 9 de enero de 1908

Comprometida con el feminismo, a tal grado que sentó las bases modernas del movimiento, y la libertad en las letras y el pensamiento, que llevó al grado de nunca casarse con el filósofo existencialista Jean Paul Sartre, la escritora francesa Simone de Beauvoir nació hace 100 años, el 9 de enero de 1908.

Para algunas pensadoras contemporáneas, las mujeres actuales le deben "todo" a la filósofa francesa nacida en París, por sus ideas a favor de su género, vertidas sobre todo en su libro El segundo sexo (1949). Además, fue militante de izquierda, existencialista, novelista, dramaturga y periodista.

Fue con ese libro, un análisis político sin precedentes sobre la cuestión femenina, que generó un gran revuelo entre la intelectualidad y la sociedad de su tiempo.

En él, De Beauvoir demuestra que la inferioridad femenina no es natural, sino una construcción social, lo que en otras palabras es una manera inicial de hablar de género, por lo que afirma la igualdad entre hombres y mujeres e invita a las mujeres a emanciparse mediante la independencia, en concreto económica.

Tal fue el impacto de esta obra que miles de mujeres le escribieron para decirle que la habían leído, y que a algunas las había salvado, y la estadunidense Betty Friedan le dedicó en 1963 La mística de la feminidad, considerada la segunda base el feminismo moderno.

La autora, de quien el gobierno francés y el mundo entero festejan el centenario de su natalicio, creció en el seno de una familia burguesa católica, aunque desde joven dio muestras de su inconformidad y se convirtió en una joven comprometida con su género, negándose a aceptar el destino de la mujer como madre y esposa únicamente.

En 1929 conoció a Jean Paul Sartre en la Universidad de la Sorbona, con quien estableció una unión construida en la libertad y en la confianza mutuas, por lo que fue uno de los pilares de la vida política y literaria desde los años 40 a los 70 del siglo pasado.

Tal complementación fue catalogada por la escritora como "el acontecimiento fundamental de mi existencia". Siendo ambos profesores de filosofía, mantuvieron una relación afectiva e intelectual hasta el último día de la vida de él, el 5 de abril de 1980.

Juntos llevaron a la práctica una serie de principios basados en su concepción de la mujer y de la pareja. Jamás se casaron ni vivieron bajo el mismo techo, permitiéndose cualquier tipo de relación y realización fuera de la pareja.

De Beauvoir comenzó a trabajar en 1943 como redactora de la revista Tempes modernes, dirigida por el propio Sartre, y en ese mismo año escribió La invitada, en el que explora los dilemas existencialistas de la libertad, la acción y la responsabilidad individual.

La idea motriz que abarca toda su obra es la de la libertad, tanto para las mujeres como para cualquier individuo, concepto que según ella implica al mismo tiempo la noción de responsabilidad.

Dichos temas son abordados asimismo en obras suyas como La sangre de los otros (1944) y Los mandarines (1954), novela por la que recibió en ese mismo año el Premio Goncourt, el galardón literario más importante de Francia.

Las tesis existencialistas, según las cuales cada uno es responsable de sí mismo, se introducen también en una serie de obras autobiográficas, entre las que destacan Memorias de una joven de buena familia (1958) y Final de cuentas (1972), obras que según la crítica ofrecen una visión muy reveladora de su vida y su tiempo.

Entre sus ensayos escritos destaca, además de El segundo sexo (1949), La vejez (1970), sobre el proceso de envejecimiento y en el que critica de manera apasionada la actitud de la sociedad hacia los ancianos.

También sobresale La ceremonia del adiós (1981), en el que evoca la figura de su compañero y colega de tantos años, Jean Paul Sartre, junto con el que, como intelectuales "comprometidos", de izquierda, produjo una obra considerable.

Intelectual comprometida y curiosa del saber, viajó mucho, visitó Estados Unidos, la Unión Soviética, China y Cuba. Su filosofía, el existencialismo y su compromiso político de izquierda se convulsionaron ante los horrores de la Segunda Guerra Mundial (1939-45).

Tal vez por eso, explican los expertos, abandonó el género de novela y se adentró más en la autobiografía, que le permite analizarse a sí misma.

En 1978 concedió una entrevista en la que refrendó sus ideas de El segundo sexo y dijo que las mujeres que seguían su pensamiento "eran feministas no para ocupar el lugar de los hombres sino para cambiar el mundo".

Y añadió: "Mantengo mi teoría: la mujer no nace, se hace. Todo lo que he leído, visto y aprendido en estos 30 años me han confirmado esta idea. La feminidad se fabrica, como también se fabrica la masculinidad y la virilidad".

Junto a la abogada Giséle Halimi, la autora creó la asociación Elegir, a favor del derecho a una maternidad deseada, y el Centro Audiovisual Simone-de-Beauvoir con la actriz Delphine Seyrig y Carole Roussopoulos, así como la Liga de Derecho de las Mujeres.

La novelista, filósofa existencialista y luchadora social murió el 14 de abril de 1986 en París, Francia. (Notimex)




Se cumplen 22 años sin Rulfo


Considerado el autor más universal de México, por sus obras El llano en llamas y Pedro Páramo, el escritor Juan Rulfo, una de las plumas más importantes en lengua española, fue recordado el lunes pasado, al cumplirse 22 años de haber fallecido, el 7 de enero de 1986.

Algunas biografías marcan su natalicio el 16 de mayo de 1917. Bautizado con el nombre de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, el futuro autor vivió en San Gabriel, Jalisco, donde en 1923 fue asesinado su padre, Juan Nepomuceno Pérez Rulfo.

Sus primeros cuentos publicados fueron “Talpa”, “El llano en llamas” (1950) y “Diles que no me maten” (1951). Su primera obra publicada en forma de libro la hizo el Fondo de Cultura Económica, editorial que en 1953 publicó El Llano en llamas, integrada por 15 cuentos.

A mediados de 1954, Rulfo entregó al Centro Mexicano de Escritores, del que fue becario entre 1952-54, una copia mecanografiada, con unas pocas correcciones a mano, de la novela que en este momento llevaba el título de Los murmullos y cuyo título cambiaría por el de Pedro Páramo, cuya primera edición se hizo en 1955.

Se trata de una compleja narración en la que se mezclan los mitos, las obsesiones y los fantasmas del caciquismo en México, y es considerada por los especialistas como una de las mejores obras de la literatura española e incluso universal.

En sus cartas, Chéjov prodigó reflexiones sobre la escritura



* En “Consejos a un escritor” se ofrece una selección de 200 cartas, en las que el escritor ruso aborda aspectos sobre el cuento, teatro y literatura

Por César Colorado

La literatura epistolar fue muy importante entre los intelectuales y escritores rusos del siglo XIX y las primeras décadas del XX.

"En una sociedad que carecía de vida política, opinión pública y libertad de prensa, en la que las obras literarias estaban sometidas a la censura, los géneros ensayistas de la correspondencia privada y del diario son fundamentales para reconstruir la vida cultural y literaria".

"El caso de Chéjov como escritor epistolar es excepcional", señala Jesús García Gabaldón en el prólogo del libro titulado Consejos a un escritor. Cartas sobre el cuento, el teatro y la literatura.

Traductor y estudioso de la obra de Antón Chéjov (1860-1904), García Gabaldón explica que entre 1879 y 1904, Chéjov mantuvo una intensa correspondencia con varios escritores, familiares y amigos, en ella, el tema literario ocupa un lugar sobresaliente.

"Se estima –dice Gabaldón– que escribió cerca de cuatro mil cartas, de las cuales se han publicado en Rusia hasta hoy unas tres mil quinientas".

Para la edición del texto Consejos a un escritor, la selección consta tan sólo de 200 cartas, divididas en tres partes: cuento, teatro y literatura. No fueron reproducidas completas, únicamente los fragmentos que se refieren al tema literario, y están organizadas cronológicamente.

Esta breve edición, no obstante, muestra aspectos significativos acerca de la producción literaria de Antón Pávlovich Chéjov.

Por ejemplo, para él, la literatura consiste en representar verazmente la vida, de este modo, en una carta dirigida a su hermano Alexánder P. Chéjov, le dice (Moscú, 6 de abril de 1886): "No imagines sufrimientos que no hayas experimentado y no dibujes cuadros que hayas no visto".

Un mes después, en otra carta a Alexánder, le anota una serie de condiciones para la escritura de un cuento (Moscú, 10 de mayo de 1886):

"1. Ausencia de palabrería prolongada de naturaleza socio-politico-económica. 2. Objetividad total. 3. Veracidad en las descripciones de los personajes y de los objetos. 4 Brevedad extrema. 5. Osadía y originalidad (huye de los lugares comunes). 6. Sinceridad. En mi opinión, las descripciones de la naturaleza deben ser muy breves y tener un carácter intencionado".

En cuanto al teatro, en una carta a Olga Knipper, actriz y esposa de Chéjov, le comenta (Yalta, 4 de octubre de 1899):

"El arte, sobre todo, el arte escénico, es un campo por donde no se puede andar sin tropiezos. Por delante hay muchos días desgraciados y temporadas completamente fallidas; habrá grandes errores y grandes desilusiones. Hay que estar preparado para todo eso, aguardarlo y, a pesar de todo, seguir con empeño, como un fanático, tu propia línea".

Acerca de la crítica de las obras literarias, Chéjov se expresa así en una carta dirigida a su amigo Scheglov –pseudónimo de Iván L. Leóntiev, escritor y dramaturgo– (Moscú, 2 de marzo de 1890):

"Me asusta la palabra ´arte´, como a las mujeres de los comerciantes les asustan los espantajos. Cuando me hablan de lo artístico y de lo antiartístico, de lo que es escénico y de lo que no lo es, de tendencias, de realismo, etc., me pierdo, titubeo y respondo con medias verdades banales, que no valen nada. Divido las obras en dos clases: las que me gustan y las que no me gustan".

Otras de las virtudes de Consejos a un escritor es la solapa de la portada, escrita por Juan Villoro. En ella descubrimos otros fragmentos epistolares de Chéjov, que no aparecen en la selección de García Gabaldón.

El texto de Villoro es muy creativo, breve, sencillo y certero, como a Chéjov le gustaba escribir. Villoro nos dice, por ejemplo que Antón, "a los 29 años supo que padecía tisis y que su vida sería breve". Murió a los 44 años.

Consigna el siguiente fragmento: "En el resumen que hizo de su biografía para el editor de la revista Siever, escribió: «En 1891 hice una gira por Europa, donde bebí vino esplendido y comí ostras [...]. Descubrí los secretos del amor a los 13 años. Mantengo excelentes relaciones con amigos tanto médicos como escritores. Estoy soltero [...]. No obstante, todo esto no vale nada. Escriba lo que le parezca. Si no hay hechos, sustitúyalo por un comentario lírico»".

Villoro nos cuenta que: "Poco antes de morir, Chéjov dedicó una hora a escoger el pantalón que se pondría para recibir al autor de Guerra y paz [Tólstoi]. Como sus cuentos, su vida amorosa se escribió en episodios breves; sostuvo amoríos intermitentes, en general, con mujeres casadas. En 1885 le escribió a un amigo: «Deme una mujer que, como la Luna, no aparezca todos los días en mi cielo»".

Finalmente, Chéjov se casó con Olga Knipper, aunque él, por su enfermedad, pasaba más tiempo en Yalta, y su esposa, por su labor, actuaba en Moscú.

En fin, Consejos a un escritor es un libro que recomendamos muchísimo para quienes gustan de la literatura de Chéjov, pero no sólo, también para quienes estén interesados en el mundo de la escritura literaria; este es un buen libro con importantes sugerencias, hechas por el mismísimo Chéjov.

Por último, para que no lo olvidemos, y para quienes no lo sepan, que se informen: Libertad para Atenco (resulta que el señor Felipe Calderón y su gente les quieren imponer otra vez un aeropuerto para el 2008). Libertad para Oaxaca (el señor Ulises Ruiz sigue agrediendo al pueblo oaxaqueño). Libertad para Chiapas (los autores intelectuales de la matanza en Acteal, como el señor Ernesto Zedillo, deben ser castigados con una justicia honesta y verdadera. Los paramilitares hoy en día se han reactivado y agraden a las comunidades indígenas zapatistas).

* Chéjov, Antón, Consejos a un escritor. Cartas sobre el cuento, el teatro y la literatura (edición y prólogo, Jesús G, Gabaldón; trad. Enrique. P Cuadros, J. G. Gabaldón) Ediciones y Talleres de Escritura Creativa Fuenteteja, Madrid, 2005, 173 pp.