



Centro Cultural para el Desarrollo Humano
http://laescalacentrocultural.blogspot.com/
Tels: 607 51 63 / 607 52 67
Centro Comercial Gigante Universidad, Local 22. Otay Universidad, Tijuana.
Jueves de Cafecito para el Alma
Pláticas de autoayuda y desarrollo humano, acompañadas de un cafecito o té con galletas. Cada jueves un tema y un conferencista distintos. De 8 a 9:30 pm.
Jueves 14 de Febrero
Tanto si ya tienes pareja o quisieras tenerla, esta plática con el psicólogo Carlos Avila te resultará muy provechosa.
Cooperación: $60 pesos (incluye café o té y galletas)
CUPO LIMITADO. Favor de reservar
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Cine Cenas
Ciclo El Amor en los tiempos del Cine de Arte
Viernes 22 de Febrero
CERCA DEL CORAZÓN
Premiada comedia donde dos niños cubanos, Malú y Jorgito, se prometen amistad para toda la vida a pesar de que sus familias se odian mutuamente. (Cuba-Francia, 2005. 83 mins.)
¡ESTRENO!
Viernes 29 de Febrero
A TRAVES DEL UNIVERSO
Nominado al Oscar 2008, este excelente musical de Julie Taymor retrata la historia de los E.U. en los 60’s tomando como marco las canciones de los Beatles y una historia de amor.
COOPERACIÓN: $50 pesos (incluye cena y bebida)
CUPO LIMITADO. Favor de reservar
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¡ESTRENO! Entre Marte y Venus.
El autor del best seller “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”, John Gray, nos explica cómo poder reconciliar las diferencias para lograr relaciones armoniosas, en este DVD de la Colección de Cinema Espiritual.
Sábado 16 de Febrero, 8 pm . $50 pesos (incluye café o té y galletas)
CUPO LIMITADO. Se requiere reservación
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En el 2008 Cursos Súper Intensivos
de FOTOGRAFIA DIGITAL
Aprende Fotografía los fines de semana
Curso Básico.
Manejo de la cámara digital, captura, edición e impresión de imágenes.
Fecha: Sábado 16 y Domingo 17 de Febrero de 10 am a 4 pm
Requisitos: cámara fotográfica digital de cualquier tipo, con su manual de operación y tarjeta de memoria.
No se requieren conocimientos previos.
Laboratorio Fotográfico Digital
Técnicas básicas de captura, manipulación y almacenaje de las fotografías digitales.
Fecha: Sábado 21 y Domingo 24 de Febrero de 10 am a 4 pm
Requisitos: Computadora Portátil, conocimientos básicos de computación
Técnica fotográfica
Solo para usuarios de cámaras tipo DSLR
Fecha: Sábado 8 y Domingo 9 de Marzo de 10 am a 4 pm
Requisitos: cámara digital SLR o que se pueda operar en modo manual; conocimientos básicos de fotografía digital.
PHOTOSHOP Para fotógrafos
Fecha: Sábado 29 y Domingo 30 de Marzo de 10 am a 4 pm
Requisitos: Computadora portátil, conocimientos básicos de computación
Instructora: Mercedes Romero.
Fotógrafa profesional con más de 12 años de experiencia. Co-directora del Semanario Cultural Bitacora.
www.mercedesromero.bitacoracultural.com
Cuota de recuperación para cada curso:
$ 950 pesos ($ 800 en pre-inscripción. Incluye manuales y software).
CUPO LIMITADO EN TODOS LOS CURSOS
Informes e inscripciones:
TALLER FOTOGRAFICO DE LA ESCALA. Tel: 607-51-63
La Escala Centro Cultural para el desarrollo humano.
Plaza Gigante Universidad Local 22, Otay Universidad, Tijuana, B.C
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TALLER DE FOTOGRAFÍA DE MODA
15 y 16 de marzo 2008. Tijuana
Taller de 2 días de duración, 8 horas diarias. 16 horas en total
Dirigido a: Fotógrafos aficionados y profesionales que deseen iniciarse en la disciplina de moda y publicidad con modelos
Fechas: Sábado 15 y domingo 16 de Marzo 2008
Horario: 10 a 2 pm y de 3 a 7 pm
Cupo imitado a 15 participantes
Cuota de recuperación: $1500 pesos. Se puede apartar el lugar con el 50% de desposito
Requisitos: Cámara SLR análoga o digital que tenga conexión para flash directa o con zapata . Conocimientos técnicos de manejo de la cámara, aberturas, velocidades, distancia focal, ISO.
Se trabajará con modelos y maquillista
Instructora: Sveta Starostenko, fotógrafa y modelo rusa.
Perfil de la instructora:
Sveta Starostenko nació en Moscú, Rusia en 1974.
De 1996 a 1999 radicó en la ciudad de Lima, Perú, donde estudió pintura y dibujo. Participó en varias exposiciones colectivas de pintura.
A partir del año 1999 radica en la ciudad de México. Desde el año 2000 se dedica a la fotografía.
Ha participado en 7 exposiciones individuales y colectivas.
Actualmente trabaja como fotógrafa independiente, colaborando con varias revistas especializadas y agencias de noticias. También realiza proyectos personales y actividades docentes. Ha dado cursos y talleres en la Escuela de fotografía Nacho López y en el Centro de Estudios Integrales de la Imagen en la Ciudad de México.
Algunos de los temas son:
Iluminación de estudio y en exteriores:
Composición
Trabajo con modelos para producciones de moda y books
El maquillaje, el vestuario, los accesorios, locaciones, los modelos.
Informes e inscripciones:
La Escala, Centro Cultural Independiente
Tels: 607 51 63 / 607 52 67
Centro Comercial Gigante Universidad, Local 22. Otay Tijuana.
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Cursos y Talleres permanentes
¡NUEVOS CURSOS!
Taller de Guitarra Con Alex Perales. Clases para niños(as) de 10 años en adelante, adolescentes y adultos. Requisito: Traer guitarra, cuaderno pautado y cuaderno de rayas. Los Viernes, de 5 a 6 pm A partir del Viernes 22 de Febrero (*) Mensualidad: $400 pesos
TEATRO PARA NIÑOS(AS) Con Natalí Puga. Egresada de la Facultad de Teatro de la Univ. Veracruzana. Clases para niños(as) de 7 a 11 años. Requisito: Traer ropa y zapatos cómodos. Lunes y Miércoles, de 6 a 7 pm. A partir del Lunes 25 de Febrero
Yoga, con Masaby. DOS HORARIOS DISPONIBLES: Lunes y Miércoles, de 8 a 9 pm. Martes y Jueves, de 6 a 7 pm
Tai Chi, con Eliseo Bernal. Martes y Jueves, de 7 a 8 pm
Danzas Arabes, con Morgana. Lunes y Miércoles de
Taller de Caricatura con Curry. Para niños y adultos. Principiantes e intermedios. Los Lunes, de 6 a 8 pm
Un Curso de Milagros. Sesiones de estudio grupal. Los Martes, a las 8 pm * $50 pesos por sesión
Mensualidad de $300 pesos para cada curso (excepto *). Cuota de inscripción de $150 pesos (incluye una membresía semestral, cuyo beneficio es un descuento del 10% en todos nuestros eventos, actividades, terapias, cursos, productos y en el consumo en nuestro restaurante).
Informes e inscripciones:
La Escala, Centro Cultural Independiente
Tels: 607 51 63 / 607 52 67
Centro Comercial Gigante Universidad, Local 22. Otay Tijuana.
* Crónica de una visita a la ciudad en donde judíos, moros y cristianos vivieron en perfecta paz y armonía
Por Hernán Gutiérrez B.
Visitamos Córdoba por primera vez el verano pasado. Llegamos por tren, de Sevilla y a Andalucía, unas horas antes, por autobús desde Faro, un pequeño y antiguo puerto turístico, pues no hay vías del tren que comuniquen el sur de Portugal y España. Córdoba es pequeña pero tiene todo el carácter de las grandes ciudades andaluzas: festiva, generosa, elegante y muy caliente. Pero además tiene la judería, un barrio medieval donde vivieron el médico Maimónides, el filósofo Averroes, judíos, moros y cristianos (en perfecta paz y armonía), San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Pío Baroja y el matador de toros El Cordobés en el espacio de muchos siglos. La ciudad es tan relativamente pequeña que puedes llegar caminando de la estación del tren a la judería en 20 minutos.
Se celebraba en esas fechas el Festival de Guitarra de Córdoba y, plan con maña, asistimos a tres (o cuatro) conciertos: el de Sabina y Serrat, “Dos pájaros de un tiro”, en un estadio de futbol, el de Manuel Barrueco en el Gran Teatro de Córdoba y el de David Russel en el Nuevo Teatro Cómico, que era realmente un teatro tan nuevo que ningún lugareño sabía dónde quedaba; el edificio parecía de la arquitectura del hierro y tenía el techo de cristal y no se encontraba lejos de nuestro hostal, excepto que la judería es un laberinto imposible de adivinar que te va llevando, sobre todo si estás un poco extraviado, a los lugares más inesperados y bonitos, incluido ese pequeño teatro.
Cuál sería nuestra sorpresa que en una de estas calles laberínticas y angostas me encontré frente a frente, o más bien de espaldas, con mi primo L. Nos saludamos y comimos en el Bar Santos, mítico y famoso por su tortilla española, sumamente barata y buena, y su salmorejo. Esa tarde, el viejo Santos nos contó todo tipo de historias de toreros, ancianos lujuriosos, esposas enfermas, artistas famosos y buenos hospitales de San Diego mientras L. remataba estas historias con otros cuentos espeluznantes sobre Mexicali, toreros cornados, operaciones en la plaza, médicos asesinos y hospitales de Long Beach, donde trabaja él, que no curan a nadie después de las vacaciones. El pan, el queso y el tinto de verano sabían deliciosos también en medio de estas conversaciones fortuitas, dramáticas y divertidas en una fonda de tres por cinco metros sin mesas ni bancas. Las esposas se sentaron sobre una hielera.
Un poquito más lejos, cruzando el río Guadalquivir y la mezquita, se encuentra el estadio municipal El Arcángel. Uno de los muros de la mezquita está frente al Bar Santos, por cierto. Es una pared de piedra amarilla enorme y coronada con grandes torres. Por sus enormes puertas se entra a un jardín árabe y luego a la catedral: una pequeña capilla en medio de un gigantesco templo islámico del siglo VIII repleto casi hasta el infinito de arcos, mosaicos y columnas llenos de color, diferentes unos de otros. En el estadio nos dimos cita la tarde del 12 de julio más de 13 mil hinchas del rock y la nueva canción catalana. Fue una de las plazas más llenas de toda la gira por España, que ya es decir mucho; y no porque sean estadios demasiado grandes, la mayoría tienen un cupo de 15,000 al tope, sino porque juntar a trece millares de cordobeses en un jardín, con la luna llena, y ante semejante orquesta está de pensarse (bien).
El trayecto por el río, por el puente romano, y bordeando la judería es hermoso. Seguíamos a dos parejas que tenían la facha de ir al mismo sitio que nosotros. Nosotros ni idea, sólo caminábamos, cruzábamos calles, aceras y bulevares ciegamente, hasta que vimos el estadio. No estaba lejos. Luego nos acercamos y nos asustamos un poco: el estadio parecía un enorme estacionamiento sin terminar. Nos formamos en una de las filas y como llegamos una hora antes del show conseguimos un lugar casi frente al escenario, del lado izquierdo. Desde la cancha, El Arcángel sí parecía estadio de futbol. Poco a poco se fueron llenando los asientos del prado hasta que la gente tuvo que empezar a subirse a las gradas.
Había señoras, señores, niños y adolescentes entre el público, pero también mucha gente guarra, joven y maciza; algunos se disfrazaron de Sabina con bombín y camisa de rayas y otros tomaban vino de talegas bien curtidas, otros más comían emparedados de tortilla y jamón; al final, antes de comenzar, muchos se pusieron hasta las chanclas de fermento de uva o de música y la trifulca se armó justo con la primera canción, porque el público se saltó las reglas y se amontonó de pie frente a nosotros. Tuvo que intervenir la policía pues no nos dejaban ver nada, pero no antes de que casi fueran linchados por los andaluces enardecidos y gritones —tienen un acento de lo más peculiar e irrespetuoso— que vociferando y amenazando intimidaron hasta el propio Sabina que no se atrevió ni a voltear sino hasta bien entrada la cuarta o quinta canción. Cabe decir que hasta que no quitaron por la mala a la gente de “vidrio” no supimos que era lo que cantaban los dos pajarracos.
Fue un concierto temático, como los parques de diversiones. El tema era la salud mermada de los dos, al grado de que los dejó a las puertas del estadio una ambulancia, y la rivalidad que les suscita saber quién de ellos se va a morir primero y cuál de los dos es el más provinciano, mejor cantante, peor galán, etcétera. Nos hicieron reír con sus ocurrencias y chistes pero sobre todo nos deslumbraron con aquellas canciones originales de aquellos viejos discos Mediterráneo, La paloma, Mi niñez, Física y química, Hotel dulce hotel y El hombre del traje gris. La big band, con todo y uniforme y atril, estaba conformado por Miralles, Verona, De Diego, músicos y arreglistas de esas épocas y discos, y por algunos metales y percusiones. Así, uno cantaba las canciones del otro y el otro del uno. A Sabina, por ejemplo, le salió muy bien “Penélope”, “Lucía” y “La fiesta” y a Serrat “Y sin embargo”, “La del pirata cojo” y “¿Quién me ha robado el mes de abril?”. Pero a Sabina le salió igualito también su trazo de la calle melancolía, su estancia de 19 días y 500 noches y su hacer mucho ruido y hasta un pacto entre caballeros. Y a Serrat, sobra decir, “Señora”, “Pueblo blanco” y “Cantares”. Fueron por lo menos dos horas de concierto, pero qué les cuento yo de aquellos aires lejanos y sin brújula si venieron a cantar, en octubre, a nuestro terruño: a Durango, Culiacán, Monterrey y Puebla. Y ya viene el disco.
Andalucía está invadido por el Sahara. Hace el mismo maldito endemoniado calor. Luego los olivares son infinitos. Nunca terminan. Y más allá aparece una ciudad como Granada, de ensueño y no sólo por la Alhambra, que casi ni se ve, pues está arriba en medio de un bosque. No, Granada es una ciudad de bulevares y palacios, de antiguos mercados destruidos y riachuelos que suben hacia los cuentos, de abadías de ricos y mercaderes y de empinados y blancos barrios árabes; o de calles tomadas por la tarde por burgueses culposos y sin perdón, alegres turistas sin educación y gente con amor y territorio y frontera. La antigua casa de García Lorca es una quinta en medio de un parque fuera de sitio: alrededor solamente hay edificios de condominios. La casa de Manuel de Falla, a la que lo iba a visitar Paul Bowles cuando cruzaba el canal con su chofer marroquí, también está cerca del bosque de la Alhambra: una casa azul llena de geranios rodeada por casas iguales y pequeños árboles en una calleja oculta.
El concierto de David Russel fue uno de los mejores del festival, al margen del de los “dos pájaros” medio muertos (¡qué vivos!). Tocó piezas del suizo, amigo de Andrés Segovia, Hans Haug, de Bach, de Weiss y de los compositores peninsulares Enrique Granados y J. Brocá. Russel no sólo no se equivoca con los dedos, tampoco con el espíritu. Su ejecución está llena de compasión y de perfección, como si habitara en un territorio llamado música donde las cosas ocurren lentamente y se pueden tomar decisiones que nadie parece notar: dinámica, ritmo, inflexiones, estilo. Por otra parte, Manuel Barrueco, cubano, salió muy nervioso y nunca se tranquilizó a pesar de que tocaba con la Orquesta Sinfónica de Córdoba. O tal vez por eso mismo. El Gran Teatro nos resultaba muy alto y desde el último piso no se veía gran cosa, además estábamos incómodos, por el barandal; así que conté las filas y los asientos vacíos y nos cambiamos en el intermedio: quedamos muy bien ubicados justo a un lado de la señora de abrigo rojo y cerca del señor calvo que vimos desde arriba. Y además nadie nos tapaba. Luego me dio un ataque de tos largo y penoso, tan fuerte que hasta los músicos de la orquesta volteaban a verme. Si me hubiera quedado arriba, en mi asiento, nadie se hubiera dado cuenta, amén de que me hubiera podido salir al pasillo de puntillas. Karma. Luego se me quitó la tos y me arrepentí de arrepentirme, pues ahí abajo y ya sin carraspeo se oía y se veía mucho mejor que del palco.
Nos fuimos de Córdoba otra vez en tren, pero nunca olvidamos el acento andaluz. Ni, para tal efecto, la música ni la ornitología ni el calor ni el salmorejo.
* Inspirado en la obra del pintor y fotógrafo chiapaneco Carlos Jurado, el libro de Marcela Quiroz va más allá de la sola apreciación y ofrece una serie de agudas reflexiones
Sergio Rommel Alfonso Guzmán*
Agradezco a Marcela Quiroz Luna la gentileza de lanzar la pelota inicial de la 2ª Semana Cultural de la Escuela de Artes campus Tijuana con la presentación de su libro de título extenuante y contenido profundo: La ilusión de ser fotógrafo. Hacia una fenomenología de la fotografía estenopeica a partir de la obra de Carlos Jurado, publicado por la Universidad Iberoamericana en 2005. Libro que recomiendo al futuro lector sea aprehendido como modelo para armar, como obra abierta; ya que no será una sino muchas y variadas las rutas de lectura que el libro nos propone y múltiples (por consiguiente) los itinerarios hermenéuticos. Y, anticipando que como contraste a la luminosidad de la prosa de Quiroz Luna mi entramado discursivo será particularmente caótico, me corrijo por vez primera para invitarlos a ver este libro como una caja de sorpresas en donde no encontramos lo que el título promete pero encontramos mucho más.
Los retóricos antiguos se aproximaban a definir la cosa comenzando por decir lo que la cosa no era. Así que comienzo por decir que el libro que hoy presentamos no es un manual de historia y técnica de la fotografía estenopeica, cuyos antecedentes se remontan al siglo IV antes de Cristo y los experimentos de Leonardo con la cámara oscura. Enormes cuartos oscuros (registrados para la posteridad, por ejemplo, en los dibujos de Atanaisus Kircher en la Alemania del siglo XVII) a través de los cuales la luz graba imágenes sobre superficies sensibles. No. El interés de Marcela Quiroz Luna es otro. Y es tan otro que me atrevo a suponer que trasciende la fascinación de la autora ante la obra del pintor y fotógrafo chiapaneco Carlos Jurado. Quiero creer que a Marcela antes que nada le fascinó el gesto del artista visual oriundo de san Cristóbal de las Casas de “fotografiar con cámaras estenopeicas hechas por él mismo... como experimentación de utopías y contra la tecnología como arma del creciente capitalismo y la voracidad de lo institucional, del mercado y las modas” (p. 4). Por supuesto que el aprecio por ciertas imágenes (por ejemplo Chichai con helicóptero) insuflan las páginas del libro, sin embargo, quiero creer que en realidad Marcela nos hace víctimas de un engaño inofensivo. La ilusión de ser fotógrafo. Hacia una fenomenología de la fotografía estenopeica a partir de la obra de Carlos Jurado es en verdad su libro de artista, su libro de fotógrafo. Parafraseando a Alejandro Espinoza en el prólogo al libro Blancos móviles del artista plástico Rubén García Benavides diré que La ilusión de ser fotógrafo es “un testimonio sobre lo que significa fotografiar”.
Lo que interesa a Quiroz Luna de la fotografía estenopeica es que cuestiona el estatuto de la mirada en la historia del arte y la percepción occidentales. Para ello revisa autores como Norman Bryson, Philippe Dubois y Donald Lowe para concluir que “al momento de toma en la fotografía estenopeica, ya nada le queda al fotógrafo de su ser-mirada; todo lo asume y activa la cámara estenopeica como ojo. Un ojo que ve y permite el registro, subjetivado —ya no por la mente que acciona la mirada— sino por otra serie de factores que se resumen en uno solo: el tiempo” (pp. 9 y 10).
Intento explicarme: en la fotografía estenopeica la cámara es el cuerpo y es el ojo. El sujeto que “toma la foto”, lo digo por pura convención, es echado literalmente a un lado. Su tarea se reduce a tapar y destapar el estenopo. Será otro quien decida lo que se ve, la imagen que se construye. Si ilusamente creímos que como Dorian Grey podríamos, a través de un retrato o una fotografía, vencer el tiempo, ahora, humillados y liberados a la vez, reconocemos la imposibilidad de congelar el mundo a partir de nuestra mirada. Citando a Hugunin, Quiroz Luna nos recuerda que “la fotografía no necesariamente tiene que cumplir con la idea renacentista de la ventana al mundo” (p. 13), es decir, a través de la cámara oscura no se descubre ni se copia con fidelidad el mundo, en todo caso se le altera y re-inventa.
Cito de nuevo a Quiroz: “Pudiéramos decir que en el acto estenopeico —a diferencia del acto fotográfico— no hay mediación entre el objeto fotografiado y el sujeto fotografiante. Cámara y operador funcionan —irremediablemente— a distancia. Así que la mirada del fotógrafo nunca sabe realmente qué es lo que la caja negra está enamorando pues jamás ocupa su espacio de visión al contrario, lo cede para que la estenopeica empiece a existir. A un lado de la cámara el fotógrafo estenopeico ve toda la escena, es parte de ella, pero eso que está entrando a la cámara lo conocerá hasta que imprima la imagen. Así resulta que el fotógrafo estenopeico avanza siempre entre el velo y la sorpresa, todo vestido de duración” (p. 17).
Ya para terminar regreso al título del libro: La ilusión de ser fotógrafo. Acudo al diccionario para constatar las dos primeras acepciones del vocablo. Como falsa percepción y como esperanza carente de fundamento. ¿Acaso la autora nos quiere decir que durante años hemos creído ingenuamente que las fotografías que guardamos han congelado al mundo cuando no han hecho otra cosa que trasmitirnos el engaño de nuestra propia mirada? Disociar la relación entre la mirada y la cosa es tal vez el legado que nos deja la fotografía estenopeica, que es otra forma de disociar el ser de lo real y, el libro de Marcela Quiroz, es un vehículo formidable para comenzar a pensar estos temas.
* Texto leído en la presentación del libro “La ilusión de ser fotógrafo. Hacia una fenomenología de la fotografía estenopeica a partir de la obra de Carlos Jurado” de Marcela Quiroz Luna.

Por César Rojo
Preludio
Conocí a Corto Maltés y a Hugo Pratt una noche de invierno en Barcelona. El encuentro fue inesperado, misterioso y revelador. Yo estaba con el ánimo decaído cuando sentí el peso de una mirada.
Era Hugo Pratt, el alter ego de Corto Maltés, o viceversa; días después descubrí que entre ambos existía una relación creadora, como un juego de ping pong, aunque siempre lo negaron.
Si no me equivoco, señor Pratt, usted está muerto, qué hace en mi habitación, le dije.
Todo es posible en este mundo, me respondió, tomando en cuenta que los libros son puertas de entrada y salida para muchos lugares y tiempos.
Me percaté que Hugo Pratt estaba parado junto a la estantería de libros donde se encontraba una colección de comics, dibujados y escritos por él. Comprendí, entonces, sus palabras y por dónde había llegado hasta mi vestíbulo.
Es un honor que se haya tomado la molestia de venir a verme. La verdad sé muy poco de usted y de su obra.
No te preocupes, a veces me aburro entre los muertos y vengo por acá. Se me ocurrió venir a Barcelona y te miré de capa caída. Uno de los antídotos para el aburrimiento y la melancolía es, sin duda, las historias de aventuras. De tal manera que ah….ya estás aquí, te presento al Comandante Corto Maltés.
Sorprendido estaba de tener a Hugo Pratt frente a mí, pero al menos sabía que su puerta de entrada fueron los libros. Pero Cortos Maltés, por dónde. Noches, relatos, aventuras, después, supe que ese es tu estilo, aparecer y desaparecer cuando uno menos se lo espera uno.
Si esto es un sueño, no quiero despertar, pensé para mis adentros. Mucho gusto Comandante.
El gusto es mío, dijo; encendió un cigarrillo y lanzó una mirada de complicidad a Hugo Pratt.
Esa noche, y las subsecuentes, no sé cuántas más, ambos me contaron sus historias, me hablaron de sus amigos como Rasputín, el matasueños, y de sus preciosas amigas, como la bella Pandora o la exótica Boca Dorada, me relataron acerca de sus viajes por el mundo y lo que piensan acerca de la vida y la muerte. Aquella noche fui parte de sus relatos y juegos oníricos, aquella noche tuve la fortuna de conocer a dos grandes personas, a dos fantasmas que ahora, tengo el placer de presentarles en algunas cuantas líneas, esperando que un día, los y las visiten a ustedes también...
I
Corto Maltés es una metáfora de la aventura, del romanticismo, del sueño, y de los misterios que a través de muchas historias cruzan el tiempo en forma de laberinto para decirnos que somos espejo, y reflejo, que somos palabra circular y sombra trashumante, que somos nadie, y a pesar de eso, ocupamos un lugar en el universo como testimonio de su existencia.
Cuentan sus biógrafos que Corto Maltés nació el 10 de julio de 1887 en la Valeta (Malta); su madre fue una hermosa gitana de Sevilla, quien era conocida como la "niña de Gibraltar" y fue una de las modelos preferidas del pintor Ingres.
Su padre fue un marino originario de Cornualles (Inglaterra); debido a ello, Corto es un súbdito británico, aunque realmente para Maltés esto no significaba prácticamente nada, viajó e hizo lo que siempre le vino en gana.
Tal era su rebeldía que, un día, cuando era joven, una amiga de su madre, llamada Amalia, le pide a Corto la mano para leerle el porvenir en la línea de la fortuna. La mujer descubre que él no tiene dicha línea; Corto se sorprende y acto seguido, va por la navaja de afeitar de su padre y se traza una línea de la fortuna a su propio gusto.
Ese hecho dice bastante de la vida de Corto Maltés; sin duda fue un hombre con mucha fortuna, aventurero, que transitó por varias partes del mundo, romántico, solitario, irónico, galante y culto: Corto no sólo fue un gran navegante, sino también un gran lector.
Los biógrafos dicen que su primera acción bélica fue la destrucción de un cañón en la guerra de los Boxers, en China, en el año de 1900; Corto tenía trece años.
Cuatro años después, en la revuelta de Manchuria, durante la guerra ruso-japonesa, conoce al escritor Jack London, quien se encontraba como corresponsal de guerra, y allí conoce Rasputín, un desertor del ejército zarista, quien posteriormente se convertiría en uno de sus mejores amigos y compañero de aventuras en los sitios más recónditos y extraños.
En 1910, Corto Maltés es oficial de segunda en el Bostoniano, un navío que hace la ruta de Boston a Liverpool; a bordo de éste, Corto emprende la defensa de John Reed (acusado de asesinato), futuro dirigente de la Internacional Comunista, además de periodista y escritor de diversos ensayos, por ejemplo, acerca de la Revolución Mexicana.
En sus andanzas, Corto trabó amistad y conoció a diversas gentes que ahora son personajes famosos de la historia. Además de Jack London y Jonh Reed, conoció a Lenin, a los famosos forajidos estadounidenses Butch Cassidy, Sundance Kid y su esposa Etta Place, al noveslista Herman Hesse, entre muchos otros, incluso fue amigo del General Emiliano Zapata.
Al respecto, Juan Antonio de Blas, biógrafo, ha escrito lo siguiente: "Otro documento de la juventud de Corto se recoge en el libro Carabinas y Centauros, de Juan Camblor, uno de los libros clásicos que describe la revolución mexicana. Genovevo de la O, general agrarista que lideró el movimiento después del asesinato de Emiliano Zapata y consiguió el reparto de las tierras gracias a su pacto con el presidente Cárdenas, cuenta al periodista Camblor algunas de las andanzas de Corto. El Marino de Malta contrabandeó armas desde Nicaragua a Morelos para las guerrillas zapatistas. Emiliano y Corto sostenían conversaciones de horas. Zapata estaba fascinado por el mar, que nunca había visto, y Corto por los conocimientos sobre caballos que el general poseía. Conocimientos que alguna vez se convirtieron en dinero contante y sonante cuando en el hipódromo de Buenos Aires, el Marino de Malta apostó recordando, los consejos sobre equinos que le había dado Zapata".
Corto Maltés, además, fue un hombre del que muchas mujeres se enamoraron, mujeres que incluso lo traicionaron e intentaron asesinarlo. Algunas de las damiselas que conoció Corto son por ejemplo la Duquesa Marina Seminova, aristócrata rusa, poseedora de una mirada fascinante y atractiva; Shangai Lil, activista de la secta las Linternas Rojas; Pandora Groovesnore, joven inglesa, inteligente y hermosa que le robó la atención a Corto Maltés y siempre la recordaba; Boca Dorada, mujer enigmática, hechicera, empresaria de la playa de Itapoa, cerca de San Salvador de Bahía, y además líder del movimiento revolucionario en Brasil.
Realmente no se sabe cuándo y cómo murió Corto Maltés; una de sus últimas aventuras conocidas es que se alistó en las Brigadas Internacionales para participar en la guerra civil de España.
Hugo Pratt, amigo creador del Marino de Malta, dijo en alguna ocasión que en un "mundo donde todo es electrónico, donde todo se encuentra calculado e industrializado, no hay lugar para un tipo como Corto Maltés".
II
Hemos hablado del Comandante Corto Maltés como si fuera una persona real, y lo es, por su puesto, sólo que su realidad es otra, es el producto de un sueño pensado, mezcla de muchas realidades, que nació en la mente de un hombre dibujante, guionista, aventurero y viajero como el mismo Corto: desde luego, hablamos de Hugo Pratt.
Originario de Rimini Italia, nacido el 15 de junio de 1927, Hugo Pratt pasó su infancia en Venecia, luego tuvo que vivir en una colonia italiana en Etiopía, donde trabajaba su padre. Aprende swahili, abisinio y se empapa de los cuentos y tradiciones del país.
Su padre lo enrola en la policía colonial para reprimir a los independentistas abisinios (Etiopía era colonia italiana desde 1936). Para Hugo esto no es nada fácil, su ideología es otra, como dijo años después en una entrevista: "Los primeros conflictos histórico-económicos efectivos los viví en mi casa. La extracción de mi familia es popular, con aspiraciones burguesas: mi abuelo, socialista; mi padre, fascista y yo, todo lo contrario: libertario. Hubo un momento en que había que elegir una actitud política u otra. Yo elegí la otra. No podía ser nazi".
En 1941, logran la victoria las tropas del emperador etíope Hailé Sélassié; Pratt es hecho prisionero y posteriormente repatriado a Italia en un buque de la Cruz Roja.
Retorna a Venecia, en manos de los alemanes, quienes sospechan de él y creen que es un espía sudafricano. La policía nazi lo arresta y luego lo obligan a enrolarse en la policía marítima del Tercer Reich. Hugo deserta y se une al bando de los Aliados. Trabaja como intérprete y se vuelve responsable de la organización de espectáculos para los soldados.
En 1945 termina la guerra, y Hugo Pratt comienza propiamente su carrera como dibujante en la revista Albo Uragano, donde forma un equipo que es conocido hoy día como el Grupo de Venecia. Cuatro años después viaja a Argentina, dibuja, dibuja mucho y escribe guiones.
Vuelve a Venecia, se casa, tiene hijos, se divorcia, se vuelve a casar, ahora en México; viaja a Brasil donde tiene dos hijos con una mujer nativa del pueblo de los Xavantes. En fin, Pratt viajó por muchos lugares, observaba, aprendía y dibujaba. Hacer aquí una relación de sus trabajos sería extenso, mencionamos solamente uno en particular, Ana de la Jungla, comic ambientado en África donde se Pratt va forjando su propio estilo como dibujante y narrador.
En 1967 fundó la revista el Sargento Kirk, en ella, aparecer por primera vez uno de sus personajes más célebres: Corto Maltés, dentro del relato titulado La Balada del Mar Salado, que posteriormente irá construyendo y dándole vida en historias como La Casa Dorada de Samarcanda, Mu, el misterio del continente perdido; Fábula de Venecia, Suit Caribeña; Corto Maltés en Siberia (de la cual se ha hecho una película producida en Francia), Las Célticas, Las Etiópicas, Los Escorpiones del Desierto, entre otras.
Pero dejemos ahora que las palabras de Hugo Pratt nos digan algo acerca de él y su relación con Corto Maltés.
"Corto Maltés es consecuencia de los encuentros que tuve con otros individuos a lo largo de mi vida y de mis viajes, a lo largo de lo que puede constituir la suma de mis experiencias.
Coadyuvada, claro, por la experiencia profesional. Agarrando todas estas experiencias y hecha una síntesis, sale Corto Maltés".
"Para Corto Maltés elegí un período histórico que es el principio de este siglo [el XX], porque era un período de grandes cambios económicos y políticos. Desde el Romanticismo se giró hacia la toma de conciencia que las grandes revoluciones, Marx y Engels, han proporcionado a la sociedad. No puede perderse de vista el materialismo histórico, y para estar en comunión con la conciencia del individuo había que analizar cuanto estaba pasando".
"Pienso que Corto Maltés es un ejemplo del tipo de individuo correspondiente a esta situación. Partiendo de una actitud romántico-aventurera, toma conciencia de los importantes cambios que hubo en aquella época".
"Corto Maltés ve los problemas desde su condición de aventurero. Antes que nada es un individuo y vive en consecuencia dentro de una cierta ética... que es la suya y no la mía. No quiero permitir que Corto Maltés sea mi alegato personal. Mientras realizaba sus historias, muchas veces me daba cuenta de que Corto hacía o decía cosas contrarias a mi manera de ser".
A partir de 1970, Hugo Pratt viven en Francia y luego en Suiza acompañado de sus 30, 000 mil libros; el 20 de agosto de 1995 muere debido a un cáncer de intestino, nos despedimos con el fragmento final de una de sus historias, Fábula de Venecia, invitando a todos ustedes a acercarse a las obras de este gran narrador y dibujante que fue Hugo Pratt:
"En Venecia, hay tres lugares mágicos y secretos: uno en la "Calle del amor de los amigos", otro en el "Puente de las maravillas", y otro en la "Calle de Marrani", cerca de San Geremia, en el viejo ghetto. Cuando los venecianos –algunas veces son los malteses- se cansan de las autoridades, van a esos lugares secretos y, tras abrir las puertas al fondo de esos patios, se van para siempre hacia países maravillosos y hacia otras historias".
El próximo viernes 15 de febrero a las 20:00 horas se inaugura en la Galería principal y multiforo del edificio del Instituto de Cultura de Baja California la exposición donde se podrán observar los trabajos premiados y seleccionados de la XVI Bienal Plástica de Baja California de los artistas tijuanenses Jaime Ruíz Otis, José Hugo Sánchez y Alida Cervantes, así como el mexicalense Pablo Enrique Castañeda Álvarez.
Después de revisar un total de 357 obras entregadas por 103 artistas en las categorías de pintura, dibujo, escultura y obra gráfica, el jurado integrado por los artistas plásticos Adriana Morales Morales, Emilio Said Charruff y Ricardo Rodríguez Duffi, realizó una selección de 94 obras para integrar la exposición de dicha Bienal.
Con sus obras “Registro. Grande 010”, “Registro. Grande 009” y “Registro. Medio. 003”, impresiones de plancha industrial sobre papel de algodón, Jaime Ruíz Otis se hizo acreedor a un premio de adquisición por 25 mil pesos y diploma de primer lugar en la categoría de Obra gráfica.
En la categoría de escultura, con un premio de adquisición de 50 mil pesos y diploma de primer lugar, el ganador resultó José Hugo Sánchez con sus obras “Sólo quedó el sombrero” y “Cráneo baleado”, realizadas con casquillos de distintos calibres.
“El caso extraño en la aduana 3”, “La ropa colgada frente a la frontera” y “La búsqueda de la frontera desconocida”, realizadas en tintas sobre papel italiano, son los nombres de las obras ganadoras en la categoría de dibujo, realizadas por Pablo Enrique Castañeda, quien obtuvo un premio de adquisición de 50 mil pesos y diploma de primer lugar, al igual que Alida Cervantes con su obra “Autorretrato con peluca” en la categoría de pintura.
La XVI Bienal Plástica de Baja California fue convocada por el ICBC y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
Este 31 de enero tuvo lugar en la Ciudad de México una gran marcha. No me atrevo a llamarle “la Gran Marcha”, pues sólo vislumbro que ésta es, quizá, el embrión de grandes movilizaciones que están por ocurrir. Dada la situación crítica a donde nos han llevado las políticas entreguistas, no podría ser de otra manera. Sólo me atrevo a lanzar unas preguntas: ¿para qué sirven marchas como ésta?, ¿tienen algún futuro?, ¿se pueden resolver los problemas que padece México con este tipo de marchas?, ¿está en ciernes un gran movimiento social capaz de obligar a la clase política, a la derecha y a las oligarquías a anteponer los intereses del pueblo mexicano frente a los de otros países y de las empresas multinacionales?, ¿sigue siendo importante el concepto de soberanía? Y me atrevo a reflexionar lo siguiente:
En lo ocurrido la tarde del jueves encuentro varias elementos: fue una marcha nacional, que tuvo lugar en la Ciudad de México y simultáneamente en varias entidades del país; al DF llegaron miles de personas del interior, a quienes se unieron otras miles de la propia ciudad. Otro elemento fue (o es) el carácter frentista, al conjuntar tanto a organizaciones campesinas (priístas y de izquierda), como a sindicatos de educación, minería, electricidad, universitarios, y organismos de la sociedad civil ubicados en la defensa de los derechos humanos, feministas, y otros; otra más, fue la capacidad de convocatoria del sector rural a grandes sectores urbanos: campo y ciudad, unidos.
Lo nacional y lo intersectorial apuntan a vislumbrar un resurgimiento de los movimientos sociales que hace mucho tiempo habían perdido articulación y liderazgo; a excepción de lo ocurrido en la década de los noventa, con la movilización encabezada por la rebelión del EZLN. Recordemos que esta última irrumpe el 1 de enero de 1994 para desenmascarar el discurso salinista de que con la firma del TLC, México se convertiría en un país del primer mundo; cuando en realidad de lo que se trató fue de asignar a México el papel de proveedor del primer imperio del mundo de recursos naturales y de mano de obra muy barata y poco calificada, una vez de haberle arrebatado la tierra y condenarla a migrar en condiciones totalmente inhumanas.
Ahora, esta gran movilización hace visible dos aspectos que me parecen muy importantes: uno, la capacidad del pueblo para exigir participar como un actor principalísimo en la creación de riqueza social, sobre todo como productor de los alimentos de consumo básico del pueblo: el maíz, el frijol; y por ello la capacidad para contener el proceso de pérdida de nuestra soberanía alimentaria que ya vivimos y cuya profundización ocurrirá con la entrada en vigor del capítulo agropecuario del TLC. Y también, la capacidad como trabajadores y desarrolladores de la industria petrolera, eléctrica y minera, que constituyen las venas por donde circula la riqueza de nuestra nación. Dos, esta marcha ha sido la plataforma para reflexionar colectivamente respecto: al tipo de sociedad que queremos ser, al tipo de modelo económico que queremos, al tipo de relaciones deseables entre el Estado y la sociedad, en el sentido de que los gobiernos deben responder a los intereses del pueblo, deben escuchar, deben “mandar obedeciendo” como ya nos enseñó el movimiento zapatista.
Aún cuando la consigna central de esta gran marcha ha sido “sin maíz, no hay país”, ésta ha podido aglutinar y convocar a una gran diversidad de demandas concretas que surgen de los agravios y necesidades de cada uno de los sectores sociales que han salido a la calle a manifestarse contra un régimen, sordo, autoritario, que no tiene patria.
* La autora es maestra en Ciencias Educativas por el IIDE-UABC, y estudiante del doctorado en Ciencias por el DIE-Cinvestav-IPN.